|
Catherine
es directora de una empresa de mercadeo y su trabajo
requiere reuniones con clientes, viajes y muchas horas.
Empezó a sentir dolor y rigidez en la cadera, síntomas que
empeoraron hasta el extremo de afectar su vida. No podía
dormir, empezó a cojear y frecuentemente no estaba segura de
poder levantarse de la silla.
“Ahora hago una vida normal y puedo hacer lo que quiera.
Finalmente pude disfrutar de una fiesta nocturna con tacones
altos!. Los medicos y técnicos quizás no consideren esto
como un beneficio, pero para mí ésta fue una de las etapas
más importantes de mi progreso.
“Honestamente, no puedo expresar con palabras lo que esta
operación ha significado para mí. Ninguna palabra es
suficientemente expresiva. Lo que puedo decir es que he
vuelto a ser la misma persona que antes y tengo libertad
para elegir lo que quiera hacer. No tengo que pensar en mi
cadera antes de hacer cosas; de hecho, ahora puedo olvidarme
de que tuve padecimientos. Lo único que me queda es una
pequeña cicatriz, cada vez más atenuada, para recordarme que
con la ayuda de personas muy inteligentes, conseguí superar
un gran problema.” |