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Alan,
a la edad de 47 años reevaluó su vida, que era cada vez más
sedentaria, y empezó a hacer ejercicios activos y a correr
medios maratones, hasta que su artritis de cadera comenzó a
limitar sus actividades. Ahora ha retornado a su estilo de
vida normal.
“El alivio inmediato del dolor constante fué un enorme
aliciente y por primera vez en muchos años pude disfrutar de
algunas de las cosas normales de la vida sin necesidad de
recurrir a medicinas antiinflamatorias y calmantes del
dolor. Ahora he resumido un nivel de actividad normal en el
gimnasio, después de años de inactividad forzada. Estoy
seguro que mi decisión de elegir esta técnica fue correcta,
ya que me ofrece la mejor oportunidad de recuperar mi alto
nivel de actividad física que siempre había sido mi gran
aspiración”. |
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